
El diseñador italiano Valentino Garavani, una de las figuras más icónicas de la alta costura mundial, falleció este lunes en Roma a los 93 años. La noticia fue confirmada por la Fundación Valentino Garavani a través de sus redes sociales.
“Valentino murió hoy en su residencia rodeado de sus seres queridos”, informó la fundación, detallando que el velatorio se realizará este miércoles y jueves en la Plaza Mignanelli, y el funeral el viernes en la Basílica Santa María de los Ángeles y de los Mártires, en la Plaza de la República de Roma.
Nacido en 1932, Valentino desarrolló una carrera que definió el glamour y la elegancia durante más de medio siglo. Aprendió el oficio en París antes de regresar a Italia para abrir su propio taller en Roma, coincidiendo con la época dorada de Cinecittà y el desembarco de estrellas de Hollywood en la capital italiana.
Su firma se caracterizó por un estilo depurado, arquitectónico y gráfico, con una precisión de corte que lo ubicó entre los grandes maestros de la posguerra como Christian Dior, Balenciaga y Givenchy. Valentino supo incorporar una ligereza distintiva a través de vestidos drapeados y siluetas envolventes, manteniendo siempre un compromiso con la elegancia formal incluso cuando la moda se volcaba hacia el prêt-à-porter en las décadas de 1970 y 1980.
Su código estético se basó en siluetas estilizadas, cortes evasé, colores brillantes y estampados rotundos, siendo especialmente célebre por el “rojo Valentino”, un tono que según contó descubrió durante una función de ópera en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.
A lo largo de su carrera, vistió a algunas de las mujeres más famosas del mundo, incluyendo a Jacqueline Kennedy Onassis, la emperatriz Farah Diba de Irán, las reinas Noor de Jordania y Sofía de España, Nancy Reagan, y estrellas como Sophia Loren, Audrey Hepburn y Jane Fonda. Fue galardonado con el prestigioso premio Neiman Marcus en 1967 y recibió reconocimientos oficiales de Italia, como la Gran Oficial de la Orden del Mérito de la República Italiana.
Valentino se retiró de la dirección creativa de su casa de moda en 2008, dejando un legado de elegancia atemporal y una forma única de entender la alta costura.



